Publicado: 30 de Noviembre de 2013

Pareja: la inevitable tentación del engaño  

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A diferencia de las personas, las cifras no mienten: en los países occidentales, aunque el 90% de la población exige fidelidad, más del 50% la ha roto. La infidelidad es la principal causa de divorcio y maltrato conyugal, generando a su paso depresión, estrés, ansiedad y pérdida de autoestima.

El psicólogo y escritor italiano Walter Riso nos conduce en su último libro “Jugando con fuego” por el camino del engaño, para que aprendamos cuándo encender la alerta naranja y cuándo confiar.

La fidelidad para Walter Riso es un acto voluntario, que no tiene nada que ver con el amor. De hecho, por su experiencia clínica, son aquellos que se confían pensando que el amor “los protegerá” de la tentación los que tienen más posibilidades de “caer”.

Que haya infidelidad tampoco quiere decir que se haya acabado el amor. En ese sentido, alejándonos de idealizaciones cinematográficas, es necesario reconocer que el enamoramiento no es racional pero que el amor sí lo es, y de la misma forma la fidelidad. 

Por eso en “Jugando con fuego” Riso recomienda mantener siempre una “alerta naranja”, que evite que nos “acerquemos” demasiado a “aquello que pueda tentarnos”. “Es hipócrita pensar que nadie nos va a volver a atraer después de formar una pareja estable, especialmente cuando se acaba el enamoramiento, así que si no queremos fallar debemos estar en guardia”, aconseja el psicólogo italiano. La alerta debe ser la actitud del posible verdugo, mientras que la posible víctima debe no caer en la ingenuidad.

“LA GENTE REACCIONA TARDE, O NO REACCIONA”

Siguiendo “Jugando con fuego”, la lejanía afectiva, la frialdad sexual, la preocupación repentina por la apariencia física, los cambios inesperados en las rutinas, las llamadas telefónicas a horas extrañas, el uso reservado de Internet, las mentiras y contradicciones, los problemas existenciales súbitos y criticar lo que antes se admiraba de la pareja, pueden ser indicadores de que algo pasa, "algo" que incluye una tercera persona.

Señales a las que se suma las que el psicólogo Walter Riso califica de “evidentes”: olores distintos, manchas en la ropa o gastos excesivos. Cuando esta situación se plantea lo principal es actuar, el problema es que “la gente reacciona cuando es demasiado tarde, lo que es un error, o no reacciona”.

En este sentido, uno de los problemas es que el amor y la pareja están idealizados. “Somos infieles por naturaleza”, resalta Riso, de la misma forma que “agresivos y caprichosos”. Es, por tanto, la cultura la que reprime estos instintos, convirtiéndonos en “monógamos culturales”. Cuando se llega a esta situación lo importante, según el psicólogo italiano, es “encarar el problema”.

Ser conscientes es el primer paso para poder solucionarlo, también “buscar apoyos emocionales” en amigos y familia; y, sobre todo, aprender de ello. “Una ruptura por infidelidad no tiene que convertir a la víctima en celoso compulsivo” asegura Riso, “hay que tomarse tiempo y estar tranquilos, pero si se supera bien, la persona puede aprender qué es lo que no quiere en una pareja, y eso la hace invulnerable”.

“NO SABEMOS RENUNCIAR AL PLACER”

La infidelidad se basa en tres razones básicas: en primer lugar estamos insatisfechos con nuestras relaciones de pareja. Según Walter Riso, “no sabemos elegir” y nos equivocamos. Esto provoca que cada vez haya más infidelidad y entre gente más joven.

“Antes esperábamos a cumplir quince años de matrimonio para ser infieles, ahora se empieza a los tres”, resalta el psicólogo. Además somos cobardes a la hora de afrontar una separación, y todo ello, en una época postmoderna marcada por la inmediatez que hace que “no sepamos mantener la calma, tenemos poco autocontrol y no somos capaces de renunciar al placer”.

La gente cae. Según las estadísticas, más de un 50%. Aunque en “Jugando con fuego” no se delimita un perfil de infiel, el autor considera que hay ciertas características psicológicas que pueden ser más propicias como la inmadurez emocional o la baja autoestima.

Al hacer un análisis más práctico de cuándo la gente es infiel los resultados son concluyentes. La primera causa de infidelidad sería el exceso de confianza, el creer que el amor nos hace inmunes; o lo que es lo mismo, acercarnos demasiado al fuego y acabar quemados.

La segunda causa se debería a la búsqueda del amor perfecto, de los inexistentes hombre y mujer 10, lo que genera en el infiel una sensación de búsqueda constante, porque siempre está insatisfecho.

Otras razones comunes son la venganza, el haber aprendido este rol durante nuestra infancia y el intento de buscar algo fuera que nuestra pareja no tiene. Irónicamente, en estos casos suele ser esta tercera pata la que evita el divorcio.

Además también se debe mencionar la baja autoestima, el reencuentro con viejos amores que consideramos inconclusos y, la más antigua, la infidelidad debida a los cambios en nuestros ciclos vitales, que suele acontecer en la mujer cuando los hijos se van de casa y en los hombres en la posible crisis? de los cuarenta o los cincuenta. aunque algun@s viven en estas crisis a menudo.


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ALEJANDRA DE LA TORRE ZARATE

               PSICOLOGÍA