Los psiquiatras conocen muy bien este aspecto del EEPT (Trastorno de estrés postraumático). Saben que existe una desconexión entre los conocimientos apropiados del presente y las emociones inapropiadas, residuos del traumatismo pasado. Saben que eso es lo que dificulta el tratamiento de ese síndrome. Su experiencia les ha enseñado que no basta simplemente con hablar para establecer una conexión entre las viejas emociones y una perspectiva más anclada en el presente. También saben que el simple hecho de explicar el traumatismo una y otra vez no hace sino agravar los síntomas. Y finalmente, también saben que los medicamentos tampoco son muy eficaces. A principios de la década de 1990, un estudio del conjunto de tratamientos existentes para el EEPT publicado por el prestigioso Journal of the American Medical Association -sin duda la revista médica más leída del mundo-, llegaba a la conclusión de que no existía un tratamiento verdaderamente eficaz para dicho síndrome, sino sólo intervenciones con beneficios limitados. Frente a pacientes como Pauline, yo era muy consciente de ello. Al igual que todos mis colegas psiquiatras o psicoanalistas, yo también luchaba desde hacía años por ayudar a personas como ella, obteniendo resultados a menudo insatisfactorios. 

Publicado: 18 de Noviembre de 2013