Publicado: 10 de Enero de 2014

El debate sobre la aplicación de modelos exclusivamente biologicistas en salud mental vuelve a aparecer. En esta ocasión, un artículo de la revista APA Monitor (revista de la Asociación Americana de Psicología), publicado en junio, aborda hasta qué punto la biología puede aplicarse para explicar los trastornos mentales Tal y como señala F. Celnikier: "Creíamos, hasta ahora, que nuestros padres y abuelos simplemente nos pasaban sus genes. Y punto. Que las experiencias que habían acopiado en sus vidas no se adquirían y se inutilizaban perpetuamente. Porque confiábamos en que los genes se transmitían inalterables de generación en generación. Sin modificaciones. Sin tocar el núcleo celular inmaculado (…) Sin embargo, hoy sabemos que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente psicosocial en el que vivieron pudieron afectar también a sus descendientes, incluso décadas después. Los factores externos pueden influir en el complejo entramado de interruptores que hace falta conectar y desconectar para dar lugar, por ejemplo, al desarrollo de un cáncer. No se trata, por tanto, únicamente de qué genes heredamos o no de nuestros padres, sino de si están encendidos o apagados a través de interruptores epigenéticos". "La solución no pasa por una batalla entre los enfoques biológicos y no biológicos, sino por una visión más matizada y sofisticada de las múltiples perspectivas que pueden aportar luz a la etiología de los trastornos mentales", añade este investigador. Tal y como concluye el artículo de la APA, todavía nos encontramos lejos de alcanzar esa visión matizada de los problemas de salud mental. No obstante, estos avances constituyen, sin duda, un comienzo Fuente: http://www.apa.org/monitor/2012/06/roots.aspx