Para Luthar, Cicchetti y Becker la resiliencia se refiere a «un proceso

dinámico que abarca la adaptación positiva dentro

del contexto de una adversidad significativa». Esto implica que el sujeto, por una parte,va a ser expuesto a una amenaza significativa

o a una adversidad severa y, por otra parte, lleva

a cabo una adaptación positiva a pesar de las

importantes agresiones sobre el proceso de desarrollo.

El concepto de resiliencia no implica tanto una

invulnerabilidad al estrés sino la habilidad de

recuperarse de eventos negativos (Garmezy).
Así, Fonagy  describen la resiliencia

como «el desarrollo normal bajo condiciones

difíciles».

Dice Bonanno (2004), «los teóricos de la

aflicción han típicamente visto la ausencia del

prolongado estrés o depresión después de la

muerte de un amigo o familiar importante, a

menudo denominado ausencia de pena, como

una respuesta rara y patológica que resultaba de

la negación o evitación de las dos realidades

emocionales de la pérdida». Sin embargo,

desde la perspectiva de la resiliencia, este

estado no implica psicopatología en la mayoría

de las personas, sino que por el contrario implica

un ajuste saludable porque la persona ha

puesto en marcha el proceso de resiliencia. Esto

va en la misma línea de lo que afirma Masten,  que la resiliencia es más lo habitual

que lo extraño y que es una características positiva

y adaptativa que tienen los seres humanos

ante acontecimientos traumáticos, estresantes o

dolorosos.

CON LA PSICOTERAPIA PODEMOS REFORZAR LAS SOLUCIONES

INCREMENTANDO a nivel subjetivo el

bienestar, contento y satisfacción (en el pasado);

esperanza y optimismo (para el futuro) y

flujo y felicidad (en el presente).
En el nivel individual, los rasgos individuales positivos,

como la capacidad para el amor y la vocación,

coraje, habilidad interpersonal, sensibilidad

estética, perseverancia, perdón, originalidad,

mente abierta, espiritualidad, alto talento.

Publicado: 1 de Noviembre de 2013